Imagen: Ave - oSiNaReF
Reconozco que son sólo 2 palos de hierro, unidos por trancas de madera, que recorren valles y montañas, bajas mesetas y altiplanos, como las raíces de una encina. El tren, y sus vías, todo ese mundo que me maravilla. Puedo estar horas y horas en una estación, perdiendo todos los trenes de vista, a la vez que llegan nuevas visitas. Hasta el lenguaje ferroviario tiene algo mágico; aguja, tope, patín, balasto,biela. ¿A quien no le llega al corazón la palabra “catenaria” o “traviesa”? A mi, sí. Aunque he de reconocer que no soy de los nostálgicos del Vapor y del tren burra de mi ciudad, sino que me atrae más la electricidad. Pero qué mas da, Talgo que Ave, Altaris que Regional. Coger un tren significa cambiar de vía, alejarte de la marquesina de la estación del Norte.
Es mucho mas que coger un coche o ir en bus. Es como un viaje en el tiempo y no en el campo. Estacionar en un nuevo andén, situarse mirando el final del camino de hierro y ver que los carriles de las vías nunca se llegan a juntar. ¿Hay algo mas especial que eso?




