
Si tengo que elegir entre que me llamen tonto o que me llamen bueno, prefiero la primera opción. Principalmente porque que te llamen bueno, implica que además de tonto, eres incapaz de decir un “no”. Es un problema de los gordos. Las personas que no son asertivas, tienden a acumular agresividad. Hasta que explotan y salpican a los que no tienen, seguramente, culpa alguna.Cuesta más decir un “no” que un “sí”. Por eso, hay que aprender a decir que no, de la manera en la que la otra persona no se sienta agredida.
Curiosamente, el otro día en un bar, a un amigo le pusieron una Coronita medio congelada y el tío se lo pensó si decirselo al camarero. No lo pensaba fríamente. Le estaban dando un producto defectuoso por lo que, sí o sí, había que tocar los cojones al barman de turno, para que se lo sirvieran, como dIOS manda; en estado líquído más de 99%. No tardó ni 5 segundos en salir mi lado dictatorial, para que se lo tirase dijese al camarero.
La actitud de mi compañero fue pasiva por el hecho de no ofender. Otros en cambio, hubiesen caido en el deporte olímpico, de lanzamiento a la cara del de detrás de la barra, que aunque fuese sido divertido -para todos los demás- se hubiese caído en un comportamiento agresivo. Pasividad y agresividad son los extremos en la actitud a la hora de comunicarse. ¿Y cual es el punto medio de la escala?
Asertividad



