Lo que decíamos de sangre

“Anónimamente”


11 de Mayo de 2008 a las 23:13 Al teclado A.

No quiero que levantes una estatua en mi nombre, ni que mi sitio quede vacío para siempre, ni que me recuerdes cada 2 minutos. Solo quiero que tú seas feliz, intentando hacer realidad, al menos, uno de tus 7 deseos; el que dice que no me harás daño.

Clavo

slithor - Dolor

Principio de inducción


5 de Septiembre de 2007 a las 0:17 Al teclado A.

 

 

El Ojo

Viajando hoy en el bus, recordé una breve conversación, sobre máquinas, humanos y naturalezas. Cuando una máquina comete fallos no es culpa suya sino del humano que la ensambló. Lo mismo ocurre con el ser humano, no es perfecto, si la naturaleza ha cometido errores.

Supongo que el tema esté me vino al coco al ver a un buen hombre pasar calor, me explico. Este señor se sentó delante de mi, pegando al pasillo, observando la ventana por donde entraba un sol abrasador. Lo más normal hubiese sido cerrar estas cortinillas de los chinos que traen todos los autocares de serie. Tener tenía manos, pero otra cosa era la acción.

Por un momento pensé que estaba un poco fastidiado. Sudando más que un pingüino en el desierto. Me quede un rato más clavando la mirada en sus actos y pude comprobar como estaba temblando, de los escalofríos que le recorrían. Un proceso febril le diagnostiqué hablando desde el empirismo puro, pues no pretendía molestarle, aunque la ayuda no se la hubiese negado.

Pasé en 5 minutos de pensar en imperfección a pensar perfección. Si las máquinas son perfectas, es por que quien las construye es sangre de su mismo aceite, su propio reflejo. Por lo que si el ser humano roza la perfección es por que su creador, la naturaleza, alcanza también esa escala en el mayor de los grados. Terminé anotándolo en la PDA, pero se me colgó…

Haz lo que tengas que hacer, pero hazlo


21 de Abril de 2007 a las 1:48 Al teclado A.

 

Descontrol

 

Perder el control no gusta a nadie. Menos cuando es el de tu propia vida. Y mucho menos aún cuando arrastras a personas queridas al borde del precipicio. A algunos de vosotros os vendrá¡ a la cabeza la idea de un accidente de circulación, y el tí­pico tópico de joven y automóvil, igual a borracho e imprudente. Es normal; malditos los prejuicios que se anteponen a la razón. Pero no van por aquí­ mis tiros.

 

Hablar de accidentalidad en las carreteras españolas no es un tema que pueda tomarse a la ligera, pues ha habido demasiado dolor. No quiero profundizar demasiado en campañas de educación vial, propuestas de concienciación a conductores, controles de alcoholemia, puntos negros, radares y antiguas campañas de seguridad vial poco éticas (llamando imbéciles a los muertos en carretera).

No señora DGT, NO todos los que han muerto eran imbéciles, y los que lo han sido por ejemplo, superando la tasa de alcohol permitido en sangre para conducir, tienen derecho a su DEP.

 

No es un ataque contra la DGT, pero si un toque de atención a que cada uno haga lo que tenga que hacer.

Es muy fácil:

 

  • Yo prometo ponerme el cinturón de seguridad siempre, por corto que sea el trayecto y usted DGT prometa aliviarnos esos puntos negros, los cuales, en la escala RPS rondan la pobre cantidad de 1 estrella.

 

Sencillo, a que sí­.

 

¿Y vosotros que prometéis?