Ayer tuve un sueño, que bien no merecería ese nombre. Las calles eran reales, con nombres verdaderos, los gatos negros, inquilinos de la noche oscura, aparecían y desaparecían de los bajos cálidos de BeMeuVes recién apagados, y de repente, ella. Blanca y lisa toda ella, ahí quieta me miraba de forma gélida. Era una pared, ¡la leche!. Una pared que me seguía mirando como si me quisiese decir algo. Entorné la vista al centro y pude observar mejor como entre tanto blanco existía algo negro. Lástima que no pudiese apreciarlo mejor, mi vejiga pedía ya un buen desembolso.
Hoy como buen domingo cuya onomástica común es la de Santa Resaca no le di más importancia, básicamente por que los sueños tienden a desaparecer a medida que la mañana avanza y el agua de la botella decrece. Pero al observar mi móvil comprendí todo.
Voy a dejar de beber…

No olvides reír si ves que nadie lo hace