Lo que decíamos de pequeños

Pequeños seres


5 de Septiembre de 2008 a las 23:46 Al teclado A.

Montesalta

Imagen: Montesalta - oSiNaReF

Cuando estés en las nubes, no está de más poner los pies en la tierra, y comprobar la fauna ibérica -no la que hay dejao del sofá- que existe. Esos insectos que a veces nos tocan los cojones, besan y muerden nuestra piel, o aquellos otros pequeñajos que se ganan la vida transportando bolas de caca, que como en todas las especies, gana aquel que la tiene más grande.

Se de gente que nunca ha matado a un pobre insecto. Yo no puedo mirar bien alto, pues alguna mosca alguna vez acabó con mi paciencia, o alguna otra hormiga habrá sido pulida por el recauchutado de mis botas de trecking. Espero no ser le único que haya “ayudado” a volar a esa mariquita que se nos haya posado en la mando tan delicadamente, propinándoles un “pequeño empujoncito” similar que utilizariamos en una partida de chapas. Cambien reconozco que he jugado alguna vez a ser Dios. Con mi propio hormiguero de ikea. O con mi poderosa ultra mega lupa del todo a 100, capaz de freir a cualquier bicho volador en 0,1 segundos. ¡Pero que cabron soy!. Era niño… no sabía que una avispa no soportaría la pequeña llama de un mechero… ¡de bic encima!. Lo reconozco soy culpable. Gracias a dios alguien, he aprendido a cuidar de la naturaleza, a no hacer pinchos morunos de saltamontes, y a evitar ante todo no pisar la comida de los escarabajos peloteros -por mi bien-.