Lo que decíamos de pasar página
El lejano olor a ozono despejabas las dudas y no dejaba opción a cábalas. No había vuelta atrás, había que pasar página y resignarse. A pesar de oficialmente ser verano, la tormenta y la lluvia no daban tregua en estas tierras del suroeste. Pero esta vez no traían tristeza, como acostumbraban años atrás; no, esta vez eran esperadas.
Para mi personalmente significaban un gran paso, el pasar la página tan emborronada que hasta ahora había usado para escribir mis momentos. Ahora era la naturaleza la que daba la señal esperada como si de un dios se tratase, para cambiar la zanahoria al burro y que este siga caminando, pero esta vez no era una zanahoria lo que lo mantenía en vilo, sino una orquídea.

Faltan 5 días para volver a la rutina, cosa que echo de menos, porque aunque me cueste admitirlo, al final siempre necesito una rutina para poder seguir adelante. Claro está que las vacaciones están muy bien donde están.
Para poner un buen broche y dar por finalizado este verano, las fiestas de mi segundo pueblo. Espero que sea una gran despedida.
(Con la vuelta a las clases, volverán las oscuras golondrina el ensayo y la poesía barata a dibujarse en mi papel)



