
A lo mejor mañana ya no estoy aquí, o sí, no lo sé. Lo único que sé es que todo lo construido, todo lo andado volverá atrás sobre sus pasos, para quedarse en un cero absoluto. En la vida hay proyectos que se han alzado con mucho sudor y a la vez con muchas ganas generando una autosatisfacción plena por haber hecho con las propias manos, maravillas inigualables. Pero toda obra tiene su momento de gloria y llega el turno del decrépito fin. A veces no sabes si seguir reviviendo dichos proyectos o dejarlos de una vez, descansar en paz. Quiero acabar con una pregunta para la reflexión.
¿Mantener lo imposible o cerrar el ciclo?




