Pongamos que hablo de Madrid

FotoVida, Idas y venidas 4 Comentarios »

Llegué ayer de Madrid tras 3 horas de viaje en tren bastante amenas (un regional con poca gente y yo con dos asientos ^^). El puente ha estado como esperaba, difícilmente mejorable ^^.

Algunos planes no salieron como esperábamos ( debido a que casi todo estaba improvisado) pero los supimos cambiar por otros. Añadir que la persona que me invitó a su casa, aún pareciendo un crío borde y cabronazo, se porta bien como pocos :P

Para ir, un tren repleto de militares sureños (y de otras partes pero al fin y al cabo habían acabado en el sur, que es de donde venía el tren) donde a duras penas cabía otra maleta. Tras el viaje vi que al final Ana se había saltado su celebración de cumpleaños para venir a verme, y Alex también me esperaba en Atocha.

En cuanto a la ciudad, Madrid estaba...como un donut pero al contrario: abarrotado en el centro (casi 10 minutos para salir de la boca de metro de Sol, unos 10 metros a lo sumo) y lo demás bien, supongo; no es que yo ande mucho por allí. Pepe supo llevarnos por diversos sitios y descubrí que a algunos la orientación sólo les funciona cuando notan hambre xD. Tampoco me importaba el bullicio, dormir en Galapagar tras grandes dosis de cafeína y risas producidas por películas o por tonterías varias está de lujo. Adrián pudo venir a despedirse y aunque no vi a Min, Sam no bajó e Insert no tuvo un buen puente y no pudo quedar, el 2009 es muy largo. También me quedé con ganas de ir al Rastro, pero el día no acompañaba; otra vez será (¿verdad?).

Por cierto, muy monas las tortuguillas de Atocha:

Nano y H

Esas no... grrr, estas:

Tortugas

En cuanto a notas mentales de cosas de las que tengo que postear: Varias pelis, The Big Bang Theory, planes, estudios, NO LOGO (al final lo pillé en madrid)... etc

Un saludo

Ah y nano, gracias por todo one more time, te veo en Navidades.

Etiquetas:, , , , , ,

Un peso de encima

Realidad o fantasí­a 3 Comentarios »

[fotografía pendiente]

Llamé a su puerta, seis meses más tarde. Le entregué todo, desde aquel anillo plateado, hasta las fotos de aquella playa desierta de la Gomera. Hice exactamente lo que ella, borrar toda huella de pasado. Jamás lo hubiese hecho, y menos aún, no lo tenía pensado. Me pidió un porqué. No se lo di. Supongo que pensará que aún sigo sintiendo algo por ella, o que no he aceptado lo de su nuevo novio congoleño. Pero no. Parece mentira las veces que la he repetido que si ella era feliz, yo también. Sólo la pedí que no quería saber nada de su vida amorosa. Si encontraba al hombre de su vida, me alegraría muchísimo, pero hasta entonces lo de "en medio" sobraba.

- No entiendo por qué lo haces, Juan. ¿Tanto te cuesta asumirlo?

- Te estás confundiendo, esto, ahora, lo hago por mí. Además ya lo hiciste tú en su día- le digo mientras señalo el corcho vacío de la entrada, antes lleno por mis fotografías.

- Fuiste tú el que me dejaste, te recuerdo.

- También fui yo, el que siempre te respetó. Solo te he pedí dos cosas desde que te conozco, y en las dos me has fallado.

- Siempre discutimos, parece que te molesta que haya rehecho mi vida.

Era predecible su reacción, pero no justificaba la acción. Pensé rápidamente si debía volverla a decir las cosas, pero lo único que conseguiría es que siguiese pensando que soy incapaz de aceptarlo.

- No es mi intención discutir, solo quiero encontrar una razón por la que mantener el contacto contigo.

- El problema es que no aceptas...

- ¡Para! Paso de hacerme más daño. No soy rencoroso pero tus soluciones no funcionan. Una de las cosas que te pedí fue que respetases mi decisión de no saber nada de tus ligues, hasta que no encontrases al definitivo. Y cada vez que hablo contigo aparece alguien nuevo. ¿Demasiados príncipes azules no crees?

- ¿Que quieres que me quede en casa llorando? He hecho mi vida, me he vuelto a enamorar...

- Solo quería saber si merecía la pena seguir manteniéndote en mi agenda. Pero ya me has contestado. Ya sabes dónde encontrarme.

Y sin mediar más palabras, me alejé.  La frase de "me he vuelto a enamorar" se parecía a una diestra espada en busca de mi garganta, pero solo se quedó en un mísero tajo en el dedo anular. Qué parte de lo que la pedí no entendió. Todo lo que tenía dentro, ni era desesperación, ni impotencia, ni es que estaba mal follado. Era rabia de haberme dado cuenta tarde. Aquella tarde me quité...

Reproductor de audio.

Suena: Cass Elliot - Make your own kind of music

Etiquetas:,