
Últimamente me leo hasta los panfletos de las medicinas. Uno a veces duda si los medicamentos nos benefician más de lo que perjudican. Esos prospectos de papel fino que contiene un lenguaje lleno de términos médicos y sustancias psicotrópicas. La verdad es que mi matasanos me recetó unos comprimidos de tetrazepam, que así en frió suena a una noche con Maradona y Pocholo en algun tugurio alejado. Pero no, -supuestamente- se trata para curar contracturas dolorosas. Hasta ahí bien, la preocupación llego cuando leí los -posibles- efectos adversos:
- Incapacidad para tomar nuevos recuerdos.
- Lentitud de la velocidad de procesamiento.
- Irritabilidad, excitación, alucinaciones y agresividad.
- Capacidad de provocar dependencia.
- Cambio en el deseo sexual.
- Sensación de intranquilidad.
- Somnolencia.
- Vértigos.
- Disminución del tono muscular.
- Visión borrosa.
- Disminución de la presion arterial.
- Sequedad en la boca.
- Coloración amarilla de la piel.
- Erupciones cutáneas, manchas rojizas, que producen picor y escozor.
- Sindrome Stevens-Johnson (destrucción del tejido epidérmico) -la ostia-.
- Retención urinaria.
- Cansancio y debilidad.
Pero quien coño es el Stevens-Johnson y lo peor de todo, que coño pasa con mi apetito sexual. Ehmm esto… ¿donde está la pistola?

