Gris de día, gris de noche, gris a las 3, gris a las 7; y encima lloviendo.
Así lleva toda la semana. No me incomoda, la verdad es que me gusta, pero tanto tanto… aburre. Nada en exceso es bueno y por experiencia lo sabemos todos (creo…)
Pero si me preguntasen por mi estación favorita, sin dudarlo sería el verano. Veo a los que están lejos, a los que me importan, a los que no me importan tanto, se está sin preocupaciones (al menos a corto plazo) y la vida se torna de un color vivo. Pero como hemos dicho hace unas líneas, todo en exceso es malo y yo al final acabo echando de menos la rutina (si claro…después de tres meses de vacaciones estudiantiles cualquiera dice eso…)



