Pensé que ya estaba pasada la tormenta, y que ahora me inundaba una absoluta calma, pero me equivoqué. Cuando terminas de arreglar un asunto, aparece otro, como si de la cola de un “super” se tratara. Por muchas marujas que despaches, siempre quedarán más. Espero que esto no se malinterprete como si estuviese poniendo una queja escrita a la mismísima secretaria de Dios, no por falta de huevos, sino por que no recuerdo el apartado de correos. El quid de la cuestión es simple, siempre estamos en el ojo del huracán, a veces en el centro, a veces en el perímetro exterior, en donde ni el peinado estilo anasagasti podría quedar en pie. Es como cualquier partido político, que intenta estar centrado, pero que se aleja hacia los bordes extremos. Ahora sólo pido una cosa, siete días más que me lleven a la deriva, afrontando sucesivamente nuevos retos, como si fuese una bola de pinball. Ya que estamos pedigüeños, pues una negra afroamericana de orígenes jamaicanos que me abanique.
Un saludo a todos. A. a vuelto



