No apartes los ojos cada vez que nuestras miradas se entrelazan. Vuelve a coger mi mano como antaño, en los caminos regados por marrones hojas de un otoño cualquiera. Crees que no me he dado cuenta, que sigo sin saber nada, pero tu cara es un libro abierto, y hace tiempo que me enseñaste a leer en él.
-Vas a decirme adiós ¿verdad?
-No voy a volver
No me importa, me alegro de que ya formes parte de mi vida. de mi historia personal. Aunque te alejes miles de kilómetros o simplemente dobles la esquina de la próxima calle, seguirás aquí, dentro de mí.
Procura darme el último beso antes de partir sin despedirte, así el dolor será menos doloroso, y la luz que te ilumine mientras te alejas no titubeará para luego dibujar un “THE END” típico de una película antigua.





