100 amigos, 100 pupilas dilatadas, 100 momentos buenos, 100 emociones, 100 alegrías, 100 felicidades, 100 ilusiones. Todo esto ha pasado en nuestras 100 entradas. Gracias por seguirnos, por amarnos, por odiarnos y por estar ahí. Sin vuestro apoyo no lo hubiésemos conseguido.
Navegando a contracorriente por mares desconocidos, atravesando sin cesar el duro oleaje que arremete contra nosotros. Una, dos y tres. Seguro que no contaremos una cuarta, nos preguntamos siempre. Pero nuestro instinto es mas fuerte que el H20 en estado salvaje2.
Llega la calma, después de tantas tempestades y adversidades, a nuestro largo viaje; o al menos eso parece. Es de noche ya. Unos pedruscos nos sirven de apoyo, por poco tiempo. Siempre tendemos a la desesperación cuando no vemos la luz de las estrellas en nuestros astrolabios marcados con unas pautas. Salirnos de la ruta podría ser peligroso abogan unos, mientras que los otros defienden cambiar para mejorar lo propuesto. Difícil elección, que hacer, que no hacer. Elegir o dejar que las corrientes marítimas elijan por nosotros. Y cuando al final hecho firme una sentencia sobre que rumbo tomar, el cabrestante rompe, quedándonos varados en medio de la nada, con el pesado lastre que significa el ancla en nuestras espaldas, pensando en como vamos a salir de esta. Es aquí donde todo se vuelve a torcer. Si salimos, seremos más fuerte, sino, nos hundiremos con el siguiente problema que salga a flote, ocupando nuestro lugar, para el siguiente que por ahí pase.