Grita: “Esto es el presente”. Cuando hayas acabado de decirlo, tu frase ya formará parte del pasado.
Mientras los domingos de resaca sigan mereciendo la pena, habrá sábados de lucha por la supervivencia en calles de asfalto salpicado por alcohol. Si las luces azules de la lejanía, acercándose con su particular sonido, nos dejan continuar, quizás podamos volver a tirar los dados.
~Entre ellos no había distancia, había un efecto Doppler.
Perder el control no gusta a nadie. Menos cuando es el de tu propia vida. Y mucho menos aún cuando arrastras a personas queridas al borde del precipicio. A algunos de vosotros os vendrá¡ a la cabeza la idea de un accidente de circulación, y el típico tópico de joven y automóvil, igual a borracho e imprudente. Es normal; malditos los prejuicios que se anteponen a la razón. Pero no van por aquí mis tiros.
Hablar de accidentalidad en las carreteras españolas no es un tema que pueda tomarse a la ligera, pues ha habido demasiado dolor. No quiero profundizar demasiado en campañas de educación vial, propuestas de concienciación a conductores, controles de alcoholemia, puntos negros, radares y antiguas campañas de seguridad vial poco éticas (llamando imbéciles a los muertos en carretera).
No señora DGT, NO todos los que han muerto eran imbéciles, y los que lo han sido por ejemplo, superando la tasa de alcohol permitido en sangre para conducir, tienen derecho a su DEP.
No es un ataque contra la DGT, pero si un toque de atención a que cada uno haga lo que tenga que hacer.
Es muy fácil:
Yo prometo ponerme el cinturón de seguridad siempre, por corto que sea el trayecto y usted DGT prometa aliviarnos esos puntos negros, los cuales, en la escala RPS rondan la pobre cantidad de 1 estrella.