Tras haber dejado el café por prescripción médica -mi doctor me quiere joder vivo-, y tras visitar hoy -otro que me quiere putear con su tema diario ""- me veo en la inevitable opción de cerrar puertas y ventanas -¡gracias!, queridas fiestas de mi barrio- y de colgar una corbata en el pestillo de mi puerta para evitar que mis pocas ganas de seguir chapando se esfumen por alguna rendija entre interrupción e interrupción.
Esto da miedo. Pensar que ahora soy yo el vecino cabreado que desde su balcón, se caga en los chavales del botellón y en la madre que los parió, mientras que suelto de vez en cuando por la ventana un "". Esperemos que esto tercie en unas semanitas.
Aunque el cambio no me quitará ni las ganas de seguir soñando la noche a mi manera, prefiriendo soñar despierto, que vivir dormido. Cuantas veces me habré despertado inmóvil en la noche, incapaz de mover ni un sólo ápice de mi cuerpo, con el temor de que fuese todo tan real, hasta descubrir, que todo es simplemente otro sueño más. Quedo clausurada la trilogía de El | señor | de los | estudios |. Gracias a todos los que han soportado mis desvaríos, y que comentaron.
Descanse en paz
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