
La mayoría de las veces que me toca andar (por exigencias del diésel) no suelo llevar mi aipod, pues dada la combinación de poca capacidad de mi reproductor manzanil, mezclada con mi gran pereza de cambiar las canciones cada 2×3. No ir distrayéndose con la música rancia de turno de cualquier mp3, puede ser perjudicial para la salud, pues se activa por arte de magia-oscura la acción de pensar.
Partiendo de que observo muy mucho las cosas que me rodean, hay situaciones que me indignan. Cuando veo a alguien en una silla de ruedas o con algún tipo de enfermedad cerebral, no suelo apartar la mirada, pues lo considero una falta de respeto. Ver personas que giran la cabeza es una de las 5 cosas que me sacan de quicio. No entiendo como una parte de la suciedad sociedad da de lado a una minoría que son igual o más felices, que cualquiera de los que le da por girar. Ese sentimiento de pobrecito o de lástima hacia la otra persona, que a los 5 minutos desaparece para no abusar de humilde, me repugna. Si todos somos iguales, porque tratamos de diferente forma según veamos la fachada de la persona. Me calente rapido pero afortunadamente en aquel momento una de las personas que se encontraban en esa silla de ruedas respondió a mi mirada con una sonrisa, con lo que mi pensamiento me devolvio la frase de que también hay buenas personas…


