Lucero del alba

Realidad o fantasí­a, Yo, ensayo Pestañea

Como la inocencia perdida de un corazón de niño engarzado a un engendro metálico, el vagar de mis sueños se hace pesadumbre. El horizonte ya no es una línea más que contemplar, sino un enemigo a abatir.

Ni el peor de mis recuerdos ni la mejor de mis pesadillas desfiguraban un presente tan cargado de violencia estática. La verdad es que me dejé llevar por las insinuaciones azarosas del caótico destino y salí perdiendo. Se dibujaron sombras a trasluz de mi camino y yo las arrastré bajo el lucero del alba como parte de mis trofeos; qué equivocado estaba. El problema de la indecisión es no saber decidirse ¿o no? . Pues teniendo las cosas claras el problema es dejarse llevar por el viento de poniente, y  mira que a mi lo que me hace sonreír es el cierzo.

La verdad es que me cuesta pensar en lo que voy a decir pero no en lo que voy a escribir. A veces las teclas se encadenan y dan lugar a ensayos aleatorios; y mientras tanto me río de mi llanto. Tú me ves triste, yo me veo genial; tú te lamentas, yo me río de ti.

Yo no escogí conocerte.




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