Hoy necesitaba hablar, aunque sólo hubiese sido por SMS. Un simple, “cálmate” me hubiese servido. No soy una persona nerviosa precisamente, pero cuando me atacan, los dichosos nervios, pierdo la razón y la cordura. Es como si me encontrase en medio de una vía, maniatado de pies y manos, viendo llegar al tren a toda velocidad, pero sin poder hacer nada. Ves que los segundos se hacen horas y la máquina avanza, pero nunca está lo suficiente cerca como para darlo todo por perdido y sucumbir al embiste. Duran y duran los malos momentos.
Aprendí que los extremos son perjudiciales. Algo blanco, algo negro, lo importante es ver las demás tonalidades. Intenté no montar un teatro de calle, simplemente quería desahogarme en la acera. Decir un hola, luego un que tal, y hablar por hablar, lo necesario para que mis nervios se apaciguaran. Si alguna vez alguien sintió esto mismo, yo mismo me hubiese ofrecido para ser su pared, en la que apoyarse o darse de cabezazos.
Quisiera saber si esta moneda, es con la que yo pagué un dia, quisiera que me sacarán del fondo de la piscina, por que yo me acabé hundiendo de intentarlo. Hay que tener agallas para aceptar los fracasos. Poco a poco se consigue, tan sólo hay que calmar a la bestia, tirar para adelante y escribir en Pupilas Dilatadas, toda los nervios que por la boca escupo.



31 de Julio de 2008 a las 19:33
Cada uno saca a la bestia por donde puede… a mí me da por hacer rayajos sobre papel con la intención de que parezcan algo xD
Ánimo.. días así los tenemos todos.
Besos!
1 de Agosto de 2008 a las 0:19
Qué va “A”, mentís como bellacos. Sólo decís eso de “yo lo haría por vosotros” cuando os dais el ostión, porque cuando los demás hemos estado en el suelo sólo vimos las suelas de vuestros zapatos pasar de largo.
Y no, los extremos no son perjudiciales, yo los adoro. Lo peor es la indefinición, la ambiguedad, la relación contractual… donde el amor, el desamor y la ruptura se entremezclan hasta el punto de la agonía.
3 de Agosto de 2008 a las 22:16
Me gustaría ser el que da la ostia, pero sería hipócrita quejarse si me hiciesen lo mismo que hice.
No creo que adores los extremos si estuvieses sometido a un régimen dictatorial, en donde tus palabras fuesen piedras, y sólo la más ligera pudiese escapar, de la prisión.
Si tú amas con locura, enhorabuena, algún día cuando lo hayas dado todo espero de corazón que no lo tengas que recoger más tarde.
Un saludo amigo
6 de Agosto de 2008 a las 0:38
Amar es “Todo por nada”, lo que nos hace felices es el “estar amando”, ¡Eso es lo que nos eleva sobre la miseria sentimental de hoy dia, eso es lo que nos dignifica: ser amantes. En cambio… cuántas veces entendemos Amar por la sola reciprocidad.