Horas pasando a compás de tres, bar tras bar nos han visto esta noche decaer. Picar a la puerta del primer banco y salir corriendo al segundo gran charco a dar de comer a los patos, que volarán tan ponto como puedan, como el dinero que nos acompañaba. Otro cristal vacío de color sobre madera horizontal, mas las luces no paran de girar a compás de la música de la trastienda de un tugurio aleatorio dirigido por una mente irregular.
Hay ruido, pero serenidad; la rapidez son líneas en mis ojos -rojos- que se pintan nada rápido, y la felicidad está encerrada en el fondo de la botella de ron que no puedo alcanzar desde el banco, sentado y vomitando.
Y mañana a retorcerse en una cama posiblemente desconocida, maldiciendo la bebida, planeando abstenerme de por vida y sabiendo que será un fracaso y el mismo fin de semana se repetirá en bucle acabando en tragicomedia ya leída.
30 de Mayo de 2009 a las 22:22 at 22:22
Información Bitacoras.com…
Valora en Bitacoras.com: Horas pasando a compás de tres, bar tras bar nos han visto esta noche decaer. Picar a la puerta del primer banco y salir corriendo al segundo gran charco a dar de comer a los patos, que volarán tran ponto como puedan, como el…
Quizá venga a echar un ojo la suerte y deje caer una cuerda con la que salir de ese bucle…
Gran entrada, sí señor. o_o