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La oscuridad me ha mordido los ojos

Realidad o fantasí­a 5 Comentarios »

Tenía miedo de volver a tener inspiración, de la de antes. Tenía miedo porque acabé descubriendo que mis mejores textos y mis más extensos versos se escribieron con fuego en mi corazón y lágrimas en los ojos. Me di cuenta que las palabras sólo fluían cuando la ira, la tristeza y la oscuridad se apoderaban de mi alma y juntas desaparecían en un vórtice de absoluto silencio y eternidad.

Ahora quisiera abrirme el pecho con las uñas y con una brocha pintar las calles con mis efluvios vitales para tener un amanecer sangriento. Me muerdo los labios hasta que dientes de diferentes altitudes se tocan ya sin carne de por medio.

Me cuesta respirar, me he vuelto a atragantar con mi mediocridad.

Respiro hondo.....

Se va... todo queda dentro de nuevo.

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Ayer de paseo por el camposanto recordé algo (y en el hecho de recordarlo subyace la ironía), que la mayoría de epitafios mienten: a nadie le recuerdan para toda la eternidad.

De camino a casa rasgué el hilo que me unía a la cordura, por un momento vi las cosas como eran. Los grandes monstruos del miedo a lo nuevo iban de la mano de las pesadillas de tiempos pasados, e incluso parecían llevarse bien con mis meteduras de pata que últimamente no salen a flote pero siempre me siguen a todas partes. Caí en la cama derrotado por oníricos gigantes que me arrancaban de cuajo sonrisas tontas sin venir a cuento.

Me di cuenta al abrir los ojos de nuevo que todo seguía igual, seguía siendo de noche y para el resto del mundo las cosas no iban a cambiar por mucho que yo no pudiese dormir.

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Calixto y Melopea

Estados de ánimo, Realidad o fantasí­a, Yo, ensayo 2 Comentarios »

Horas pasando a compás de tres, bar tras bar nos han visto esta noche decaer. Picar a la puerta del primer banco y salir corriendo al segundo gran charco a dar de comer a los patos, que volarán tan ponto como puedan, como el dinero que nos acompañaba. Otro cristal vacío de color sobre madera horizontal, mas las luces no paran de girar a compás de la música de la trastienda de un tugurio aleatorio dirigido por una mente irregular.

Hay ruido, pero serenidad; la rapidez son líneas en mis ojos -rojos- que se pintan nada rápido, y la felicidad está encerrada en el fondo de la botella de ron que no puedo alcanzar desde el banco, sentado y vomitando.

Y mañana a retorcerse en una cama posiblemente desconocida, maldiciendo la bebida, planeando abstenerme de por vida y sabiendo que será un fracaso y el mismo fin de semana se repetirá en bucle acabando en tragicomedia ya leída.

Reproductor de audio.

Lucero del alba

Realidad o fantasí­a, Yo, ensayo No respuestas »

Como la inocencia perdida de un corazón de niño engarzado a un engendro metálico, el vagar de mis sueños se hace pesadumbre. El horizonte ya no es una línea más que contemplar, sino un enemigo a abatir.

Ni el peor de mis recuerdos ni la mejor de mis pesadillas desfiguraban un presente tan cargado de violencia estática. La verdad es que me dejé llevar por las insinuaciones azarosas del caótico destino y salí perdiendo. Se dibujaron sombras a trasluz de mi camino y yo las arrastré bajo el lucero del alba como parte de mis trofeos; qué equivocado estaba. El problema de la indecisión es no saber decidirse ¿o no? . Pues teniendo las cosas claras el problema es dejarse llevar por el viento de poniente, y  mira que a mi lo que me hace sonreír es el cierzo.

La verdad es que me cuesta pensar en lo que voy a decir pero no en lo que voy a escribir. A veces las teclas se encadenan y dan lugar a ensayos aleatorios; y mientras tanto me río de mi llanto. Tú me ves triste, yo me veo genial; tú te lamentas, yo me río de ti.

Yo no escogí conocerte.

Fama, y dinero

Realidad o fantasí­a, Yo, ensayo 3 Comentarios »

De todos era sabido, que aquella dulce niña de 12 años llegaría muy lejos. De jugar en piscinas de arena y piedra a bailar en su palacio particular, de techos altos y mayordomos trajeados.

No hicieron falta muchos años para que la pequeña Kavita sintiera curiosidad por la danza, la música y el teatro. Para cualquier arte demostraba un refinamiento de la técnica compaginado con las ganas por rozar lo perfecto en cada uno de sus ensayos.

El baile fue su primer niño mimado.  Perseverante e inquieta, consiguió que sus actuaciones corriesen de boca en boca por la pequeña barriada de su ciudad natal. Llegó a oídos del director de danza nacional, las pequeñas proezas de lo que nombraron la "Dammartina", debido al nombre de la mansión en donde actuó para unos nobles ricachones y franceses.

Las inquietudes de Kavita eran tan grandes que quiso cambiar de palo en la baraja y probar suertes en el cante. Ya era conocida en toda la nación y eso la ayudó a saltar a la fama.

Para ella su vida iba más rápida de lo que podía darse cuenta. Era como si su reloj de juego tuviese sólo 6 horas, y las otras 18 se las quitara Set en un impulso irracional. Su carta de presentación pronto se rellenó con la interpretación. La polifacética "Dammartina" cuido de su familia desde la primera rupia que ganaba con lo que a ella más la gustaba; baliar, cantar, interpretar o las tres a la vez. Por mucho que ganase Kavita, jamás se le subió a la cabeza. Siempre decía que la fama la había dado dinero y no al revés como ciertos personajes que estaban en el poder de su pobre país, buscando el inmortalizarse en los libros de historia.

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Realidad o fantasí­a, Yo, ensayo 1 Comentario »

Y la esperanza es lo último que se pierde, hasta que ya no queda nada y la esperanza no te nutre.

Y la melancolía es esa muerte dulce que te agarra el corazón y te deja un aliento helado, la que dibuja unas lágrimas invisibles en los párpados del más fuerte y al caer se hacen añicos, cual cristal, contra el suelo.

Así, día tras día, la vida se convierte en espera, no se sabe de qué, pero espera. Una espera plagada de amaneceres en las calles, de dormir a la intemperie, de conocer nuevas caras cada día plagadas de nuevas historias...

No, Él, como otros tantos que hacen de la calle su único hogar, no debería sentir nostalgia, debería estar vacunado contra ella, pero se le hace difícil.

No se puede culpar, añorar rostros se transforma en esperanza de volver a verlos, y es su único motor.

Pero pese a todo siempre le verás con una sonrisa en la boca porque las calles siguen trayendo canciones y Él siempre está dispuesto a escucharlas.

-¿Pero otra vez melancolía y esperanza fácil? Esto parece una novela de Cohello. Al menos pon canción o algo ¿No?

Reproductor de audio.

-¿Esa? No había otra...

-Bueno, ¿Pero quieres dejar ya de exigir? Te metes con el texto, pides canción, y encima de que te la pongo te quejas one more time. Toma, te dejo un remix y ya no más, si quieres lo coges y si no, GTFO.

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