¿Alguna vez han visto a un tío que entra en el gimnasio del barrio que está de camino a casa de la abuela, un tipo de aspecto geeky que compra revistas de electrónica, porno y la última colección de jarrones en miniatura del mundo a las 10 de la mañana. Ese tío que esperan a que salga de la fisgona antes de entrar a las noticias candidatas con su familia? Pues ese tio soy yo; me llamo A. Y si se molestan en intentar conocerme y descubrir que clase de persona soy, en vez de juzgarme por mis post, estarán perdiendo el tiempo, ya que soy exactamente como piensan que soy. Me dedico a escribir todo lo que puedo (...)
Primero se llevaron a los negros
pero a mí no me importó porque yo no lo era.
Enseguida se llevaron a los judíos
pero a mi no me importó porque yo no lo era.
Después detuvieron a los curas
pero como yo no soy religioso, tampoco me importó
Luego apresaron a los comunistas
pero como yo no era comunista, tampoco me importó
Ahora me llevan a mí, pero ya es tarde.
Venga que lo rompemos todo. Ya estamos rozando horas típicas de aplastar la oreja contra el sofá, mientras leemos el diario de Patricia A. de estas 24 horas cargadas de pura cafeína del mismísimo Juan Valdés. Intentaré, tras la sobredosis de altas concentraciones de alcaloides de la familia metilxantina -ahora entiendo porque entran tantos yonkis viciosos al blog-, controlar la productividad, a razón de la velocidad rítmica de mi pulso. Los resultados, a parte de impredecibles por mucho que diga mi mamá la frase "", rozan una nueva dimensión, desconocida, a caballo entre la 4º del doctor Who y la 6º justo antes de alcanzar la famosa velocidad absurda.
Moraleja de hoy niños: pedid siempre descafeinados
Dentro de una hora -como algún que otro Lunes-, madrugo y no he dormido mucho, nadando entre líneas de código, levantándome de asientos contables, y tomando una birra con mi incomprendido amigo Fourier. Últimamente vivo la noche, y duermo -cuando puedo-, las mañanas, cuando empiezan a trinar los pájaros y los niños disfrutan de su recreo a grito pelao, pero no me importa. Aún me sorprende que aguante este ritmo loco, al que mi madre define como poco sano y descontrolado. La verdad, no me duele estar de noche, siempre y cuando vea la luz del día. No soy un vampiro por mucho que me guste la sangre, pero, si de 24 horas, puedo montarme en 18, me basta y me sirve, oiga. Lástima que esto no pueda hacerlo eternamente, el seleccionar las horas que quisiera para vivir. Al igual que Fourier, soy otro incomprendido, que se harta de rutinas, de costumbres y de sinsabores, pero que defiende la libertad de hacer lo que le venga en gana, cuando le venga en gana, sobre la hora cercana a las 6 de la mañana.
Otro que acaba, como hace un par de años, y me pregunto si estamos mejor o peor. Si hay conciencia, si hay ganas de hacer algo, de reclamar la sostenibilidad ecológica y promover el respeto hacia la naturaleza. La que dará de comer a los hijos de nuestros hijos, el día de mañana.
Para muchos el asignar un día a esta causa, es una soberana campaña de publicidad internacional, que simplemente sirve para lavar la conciencia de algunos. Que tendría que ser 365 días al año, el adoptar dicha conciencia. Pero se equivocan. El olvido, la falta de educación medioambiental y el progreso de una sociedad irrespetuosa con el medio en el que viva, es algo que se frena con una llamada de atención de quienes creemos que el desarrollo, puede estar ligado a una sociedad libre de prejuicios de marketing y entregada a una causa justa, como es la de proteger a los ecosistemas que viven con nosotros.
Os adjunto un video de Macaco, que suena en la radio. Parece que se va a convertir en el embajador y defensor de la Tierra -lo siento Bono-.
Macaco - Moving
ConJavier Bardem, Javier Cámara, Juanes, Juan Luis Guerra, Nubla, Orishas, Pitingo, LaMari de Chambao, y muchos más artistas, famosos, cantautores, os dejo. Yo me quedo con la frase:
Los últimos comentarios