
Créeme si te digo algo, porque detrás de cada palabra que suelta mi boca, hay un trío de razones acompañando a cada consonante que la compone.
Escucha mi opinión, pues en ocasiones difiere mucho de tu punto de vista. No te vendrá mal un alejado enfoque que a veces, podrá reafirmar el tuyo propio y otras te servirá como punto de reconstrucción de los pilares que lo sustentaban.
Mírame como un a par y no como tu superior, mas extremadamente situado. No vislumbres una inexistente prepotencia en mis palabras, pues en la necedad caerás, y no te diferenciarás del “bota, bota y en tu culo explota”, ni de lejano, como del primo al hermano.
Húndete y te joderás tú solo, ya que la transgresión es mi arma mas sutil, no apta para débiles de moral, tartamudos con el don de la verborrea y hermanas de la caridad.
Y por encima de todo lo demás, no me jodas…



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