La encontré en un Chat. Yo sé que es mi amor platónico. Se llama Anna. Tiene los ojos
azúles y una sonrisa preciosa. Hablamos todos los días de libros, música, películas, deportes, noticias.
Siempre está ahí cuando la necesito.Ayer mismamente eran las 5 de la madrugada y necesitaba desahogarme, entre al canal ahí estaba ella. Empezamos a contarnos las penas mutuamente. Era como si estuviese hablándole al espejo pues respondía rápida y siempre tenía ganas de hablar. Hasta que no me despedía yo no nos íbamos a la cama.
No recuerdo donde me dijo que vivía, pero si que trabajaba en un bricolaje. Ella no hablaba de sus problemas, parecía muy feliz y dispuesta. Pero para que yo confiase plenamente tenía que contármelo todo. Un día tras conectarme al canal, y después de una placentera charla, ella explotó y me lo contó todo. Estaba hasta los cojones de sus jefes, era becaria y estos se aprovechaban de ella hasta más no poder. Hacía más horas extras que un reloj y siempre encerrada en su zulo azúl. Me dijo que quería irse al Caribe pero con su sueldo no podía permitírselo. Entonces yo la ofrecí que se viniese conmigo, que yo cuidaría de ella. Que sería la princesita más feliz del mundo. Pondría la Polar a sus pies y en sus bolsillos todas las Perseidas que recogan sus ojos. Parecía querer. La comenté entonces vernos en persona. Era un gran paso, lo sé, pero al fin y al cabo era un paso intermedio. No quería responderme y hasta me daba rodeos. Hasta que se lo dije directamente: ¿Quedamos? Era un bot, Anna era un bot



