Las lecciones de oro de Albert (parte I)


11 de Enero de 2008 a las 23:59 Al teclado A.

 

Lecciones

Una buena visión de lo que es la vida, de la boca del señor relativista Don “E=mc^2″. Intentaré explicar con mis propias palabras cada lección magistral.

Una persona que nunca se equivocó, nunca intentó nada nuevo.
Podría relacionarse con el refrán castellano de quien no arriesga no gana. No soy hombre de dichos (hombre refranero, maricón y pilonero), por lo que prefiero resumirla como que hay que aprender de los errores. No hay que tener miedo al fracaso, pues es otro camino al fin y al cabo que en ocasiones hay que recorrer para aprender algo nuevo. Lo que equivaldría a pisar fondo para salir a flote.

La educación es lo que queda después de olvidar lo que se aprendió en la escuela.
Al fin y al cabo, quien de vosotros se acuerda de hacer una raíz cúbica a mano. Yo no. (y otras cosas más). Pero la verdadera educación ha de estar presente, en cada momento de la vida social. A mi vecina no la recitaré por orden alfabético la lista de los reyes visigodos, pero si que la abriré la puerta si lo necesita.

Soy lo suficientemente artista como para dibujar libremente mi imaginación. La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento tiene límites. La imaginación mueve el mundo.
Estas frases son muy significativas. Aplicándolas a mi ámbito, el de las computadoras, un buen programador destaca, no por hacer que un programa haga cierta tarea, sino por que la haga de forma creativa. Cada uno de nosotros tiene que tener su propia marca de distinción. Que nos enseñen de pequeños a hacer una receta de una determinada forma, no significa que nosotros no podamos reinventar dicho conocimiento, experimentar nuevas formas, colores y sabores, creando deliciosos platos, no por el conocimiento, sino por la innovación inducida por nuestra imaginación.

El secreto del la creatividad resulta de ocultar tus fuentes.
No, no había internet en su tiempo, por lo que descartamos que hubiese sido blogger. Todos tenemos fuentes, todos nos basamos en ciertas creencias, en ciertas costumbres, en ciertos valores y memes, influencias de otras personas. La clave está dar de a ti mismo ese crisol de dichas influencias, para mostrarte un todo singular.

El valor de un hombre debe medirse según lo que da y no en lo que él es capaz de recibir. No te conviertas en un hombre de éxito, sino hombre de valor.
Muchas veces damos esperando recibir. Tendiendo la mano por delante, y abriendo el bolsillo por detrás. Es fácil caer, sino mira información sobre personas de renombre. Actores con 30 Oscar’s, cantantes con 10 Emmy’s, futbolistas con 3 balones de oro, militares con 5 medallas al mérito… Hay que medir por lo que se da, nunca por lo que se recibe.

 

Chapo, y me quito el sombrero.

 

PD: Imagen especial, elegida por alguien especial.

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