
Ya me puede doler el alma del corazón, el dedo meñique de mi riñón, o la nariz de mi pulmón, que mientras yo sepa que estás ahí, todo me dolerá un poco menos…
….Todos necesitamos un tercer hombro cuando fallan los nuestros

Ya me puede doler el alma del corazón, el dedo meñique de mi riñón, o la nariz de mi pulmón, que mientras yo sepa que estás ahí, todo me dolerá un poco menos…
….Todos necesitamos un tercer hombro cuando fallan los nuestros