Con la espalda contra la pared volvió a sentir la sutileza de un vulgar callejón, sin salida para más desgracia. El mirar al los lados ya no servía de nada y el echar la mano atrás para palpar su huida frustrada no le haría más feliz; aún así, lo hizo. Lo hizo porque la esperanza, a veces, es lo último que se pierde.
Entre tanto, toda la oscuridad que una gran ciudad puede ofrecer de madrugada, hacía acto de presencia y se materializaba en la chica que acababa de asomarse por la entrada de esta trampa para ratas. Su movimiento de piernas dejaba entrever un matiz diabólico, morboso quizás. No parecía dudar, ella lo tenía decidido:
-Tu no quieres que esto acabe así, es imposible.- Y el sollozo lastimero del chico vaticinó su corto futuro.
-Quizás… no sea tan imposible- Y jamás había pronunciado esa chica frase alguna de la que tanto se arrepentiría; pero el posterior disparo certero en el corazón dejó las interrogaciones manchadas de sangre (y un futuro de incertidumbre por lo que pudo haber sido y nunca fue)
A buen…pocas.



29 de Mayo de 2008 a las 10:30
Me ha dejado un escalofrío en la nuca… ><
29 de Mayo de 2008 a las 23:39
Joder vecino….que profundo. Te Quiero Pequeño! Arriba esos ánimos que soy capaz de aparecer un finde por los galisteños para que tu y yo nos lo pasemos geniaL:D
Muaaak