¿Alguna vez han visto a un tío que entra en el gimnasio del barrio que está de camino a casa de la abuela, un tipo de aspecto geeky que compra revistas de electrónica, porno y la última colección de jarrones en miniatura del mundo a las 10 de la mañana. Ese tío que esperan a que salga de la fisgona antes de entrar a las noticias candidatas con su familia? Pues ese tio soy yo; me llamo A. Y si se molestan en intentar conocerme y descubrir que clase de persona soy, en vez de juzgarme por mis post, estarán perdiendo el tiempo, ya que soy exactamente como piensan que soy. Me dedico a escribir todo lo que puedo (...)
Siento en mi, al diablo mismo, recorriendo en kayak las arterias principales de mi cuerpo. Rumbo a mi corazón, contaminando el líquido rojo con tinte turbio, de malos pensamientos. Se aproxima sin que nadie le detenga, como corsario empecinado, o perro hambriento. Todo por un fin; romper mi paz interna, despertar a la bestia se lleva dentro, traspasar y posteriormente, cortar la línea que separa el bien del mal. Viene para empujarme a las afueras de mí...Ahí viene
Primero se llevaron a los negros
pero a mí no me importó porque yo no lo era.
Enseguida se llevaron a los judíos
pero a mi no me importó porque yo no lo era.
Después detuvieron a los curas
pero como yo no soy religioso, tampoco me importó
Luego apresaron a los comunistas
pero como yo no era comunista, tampoco me importó
Ahora me llevan a mí, pero ya es tarde.
Tenía miedo de volver a tener inspiración, de la de antes. Tenía miedo porque acabé descubriendo que mis mejores textos y mis más extensos versos se escribieron con fuego en mi corazón y lágrimas en los ojos. Me di cuenta que las palabras sólo fluían cuando la ira, la tristeza y la oscuridad se apoderaban de mi alma y juntas desaparecían en un vórtice de absoluto silencio y eternidad.
Ahora quisiera abrirme el pecho con las uñas y con una brocha pintar las calles con mis efluvios vitales para tener un amanecer sangriento. Me muerdo los labios hasta que dientes de diferentes altitudes se tocan ya sin carne de por medio.
Me cuesta respirar, me he vuelto a atragantar con mi mediocridad.
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